martes, 2 de marzo de 2010

Un obrero aprobado no tiene de qué avergonzarse

2 Tim. 2:15

"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad."


Ser aprobado por Dios es algo que todo los que creen en Él buscan. Pablo le exhortó a Timoteo, quizá su alumno preferido, a que buscara esto con muchas fuerzas porque es importante.

Lograr que Dios esté contento con mi actuar es algoq ue debo tener como propósito en mi vida. Es la "misión" empresarial de marketing para la cual estoy hecho.

Ahora bien, alguien que no tiene de qué avergonzarse es alguien que no tendría problemas con que TODO lo que hace, piensa, siente o dice en secreto sea mostrado en público. Bastante difícil de conseguir, si nos ponemos a reflexionar muy honestamente.

Debo ponerme a pensar "¿hay algo que aún no le he presentado a Dios?", o "¿estoy caminando conforme Dios quiere que yo camine?". Si algo debo reparar, estoy en plena obligación de hacerlo y hacerlo con responsabilidad. Y, además, Dios es tan bueno en su infinito amor que nos dio la única forma para hacerlo bien, algo de lo que hablaremos mañana, Dios mediante.

Día a día debo presentarme ante Dios como aprobado. "Señor, ok, acá está mi día de hoy. Nada tengo que ocultarte."

De lucha en lucha, de renuncia en renuncia, de victoria en victoria, sé que, sólo si permanezco firme en la búsqueda de Él y de Su Palabra, podré decirle, al final del día, que no me avergüenzo, porque las 24 horas me fueron útiles para adorarle y conocerle más.

Si Dios está conmigo, nada puede negarme la victoria sobre aquello de lo cual me avergonzaba.

Dios te bendiga y te haga sonreír siempre.

2 comentarios:

  1. Meritorio el esfuerzo de "publicitar" la fe. Y más elogiable el hacerlo en primera persona. El camino de la evangelización es entrincado e inacabable, pero a la larga muy recorfortante. Felicitaciones Joshua.

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  2. Gracias, Davide.
    Nos vemos en un par de horas, para presentar este proyecto.
    Dios te bendiga!

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